viernes, 12 de enero de 2018

12 de enero

leíamos, ella y yo, diferentes tomos de los diarios del mismo señor. por la tarde nos encontrábamos y discutíamos de él como si se tratara de un viejo amigo. pero el amigo de ella (57-67) era parecido y distinto del mío (68-75). el mío conocía al de de ella, y el de ella imaginaba al mío. era como si nuestro amigo tuviera una cara diferente para cada uno. como todos los amigos.

viernes, 24 de noviembre de 2017

[feed] praxis king kong


terminando un año en que primaron las lecturas de oficio. desde febrero no leo nada que no estuviera orientado a dar clases. este lo había curioseado y me había llamado mucho la atención el comienzo, y hace tiempo que lo quería retomar:



Despentes, Virginie (2013 [2006]) Teoría King Kong. Buenos Aires, Hekht.

tiene algo de manifiesto, pero en un estilo más inmediatamente ligado a la experiencia personal, siendo que el manifiesto como género usualmente apunta por elevación, desde y hacia lo colectivo y lo impersonal. 

Despentes es entretenida e incómoda. tarde o temprano alguna de sus pinceladas se te mete en el culo y tenés que hacer tu propio esfuerzo personal para leer ese fragmento con la misma honestidad intelectual que -creés, deseás- ejercitás usualmente. argumenta con eficacia y en ráfagas, por exasperación y extenuación al mismo tiempo, y parte de su fuerza retórica tiene que ver con el ritmo. el lector se encuentra flanqueado, atajando una nueva figura mucho antes de poder procesar la anterior. es posible que muchos de -o todos- los planteos requerirían matices, comparaciones, aperturas, contrastes. Despentes no es, ni quiere ser, Butler. más bien pienso en Barret, en Arlt, en Marat. teoría nacida al calor de la praxis, pegada a la praxis, útil en la praxis. teoría urgente, inequívoca, apropiable y apropiada.

se mete en muchos temas y planta al menos un enunciado explosivo en cada campo. su panorama general sobre la industria pornográfica (ella no la llama así) y sobre el regulacionismo (ella no lo llama así) es muy inteligente.

ejemplos muy por encima: la mujer en el porno como una proyección del tipo de fantasía estrictamente masculina: ¿cómo viviría el sexo si yo fuera una mujer? citando mal, de memoria: Despentes observa que la mujer en el cine porno "quiere cojer con todos, todo el tiempo, por todos los agujeros, y acaba siempre"[1]

o el planteo terrible y polémico (pero brillante) de la prostitución como terapéutica mediante la cual enfrentó la patología de su vida (el hecho que la marca y la constituye, según afirma): su violación. si lo puedo vender diez veces -piensa- y sacarle buena ganancia, entonces todavía lo tengo, todavía sirve y todavía es mío, no me lo han destruido, no me lo han arruinado.

la resistencia a la violación permanente, infinita. una primera vez cuando te la hacen y el resto de tu vida cuando te la recuerdan (estás dañada, estás traumada, una parte de vos se ha perdido, no podrás recuperarte, no deberías recuperarte, etc). la idea misma de la violación como hecho cultural constitutivo de occidente, etc.

tal vez lo que más me gustó es la forma en que aparecen representados los varones. mucho más triste que un hipotético complot ilícito que se beneficia de un sistema opresor, los varones en su enorme mayoría aparecemos -esta es la imagen que me queda en todo caso- como los judenrat de la civilización machista de occidente. sintiéndose un poco menos infelices con las migajas del campo de concentración moderno. amparados en nuestros rituales desesperados para salvar la herramienta misma que nos hace unos infelices, por definición y de por vida. porque en definitiva el feminismo de Despentes es clasista y materialista y virulento en su ateísmo como sólo los franceses parece que pueden serlo.

las invocaciones sobre el final son lúcidas y emotivas. ¿qué sería eso tan bueno a lo que renunciaríamos al revelarnos, qué tiene de bueno todo esto que hace que valga la pena tolerarlo? plantea despentes, a las mujeres. y a los hombres, también: la revolución feminista se ha hecho, o por lo menos se ha comenzado, las mujeres luchan por destruir lo femenino hace muchos años y ¿no es notable que no haya ningún autor masculino diciendo nada interesante ni nuevo sobre la masculinidad? ¿cuándo comenzarán los hombres a intentar desprenderse de su propia condena, la masculinidad? me quedé pensando en Copi, en Puig, en Perlongher, en todas esas plumas brillantes a las que acudimos con gusto tan seguido, sin que ninguna de ellas pertenezca a un ejemplar heterocis [2].


[1] también es, acaso, el fragmento más envejecido, habida cuenta de la evolución de la pornografía gracias a la ampliación infinita que constituyó el abaratamiento de la tecnología y el acceso masivo a internet de banda ancha. o con la fascinación yankee que prioriza la adoración capitalista más que a cualquier otro elemento sacro y que creo que ha modificado sustancialmente la relación del público con las actrices porno. habría que pensarlo y da para discutirlo.

[2] lo dicho al principio: de acuerdo, es matizable, contrastable, ampliable. pero, en su eficacia inmediata, incomparable.



domingo, 24 de septiembre de 2017

[feed][cinematógrafo] de paradojas y límites: sobre Bojack Horseman (Raphael Bob-Waksberg, 2014 -...)


en su momento vi las primeras tres temporadas de esta animación formidable y olvidé reseñarlas por pereza. estos días, aprovechando que una nueva temporada se presentaba, revisamos la serie completa.


va sin nota para que no sea una guerra de egos. desde ya un gesto de paz: s04 de BH es mejor que casi todo lo que haya aparecido en los últimos años para el formato televisivo (incluyendo el nuevo satélite de la snobósfera que gustan llamar on demand). de manera que el piso es muy alto así que espero que no se tome demasiado dramático si además afirmo que, junto con s03, se trata de un declive muy fuerte respecto del tirón que va desde el primer episodio hasta el final de la segunda temporada.

algunas notas sueltas como invitación al debate:

1. todo en un barco.

en la primera temporada, todd (y a veces incluso mr. peanutbutter[1]) fastidiaban porque interrumpían una historia. la narración de esa historia dejaba entrever un plan trazado con claridad, cuyo fin (en ambos sentidos de la palabra) es una afección, una forma de enfrentar un momento, en un barco, sobre un camión. una historia, en fin, que se dirige hacia ese Escape de los Ángeles, a bordo del cual BH vuelve a L.A. luego de raspar el fondo y no encontrar nada. sobre todo no encontrar aquel "pero en el fondo soy bueno" un poco innecesariamente explícito que BH le pide a diane, del que se sostiene la displicencia con que hollywoo mira hacia otro lado respecto de la cruda verdad: sus protagonistas más queridos son de máxima violentos egoístas ignorantes que arruinan la vida de su propia familia o la abandonan (estilo homero) y de mínima, misóginos incurables incapaces de crecer y aprender de la experiencia vital (estilo sheldon). gesto que es, a su vez, un reflejo del viejo sueño húmedo del capitalismo: que los trabajadores persistamos en nuestro individualismo voraz y ciego y en nuestra incapacidad empática: que repliquemos (sin éxito) la ética de los beneficiados (que es también la que los beneficia), y jamás desarrollemos nuestras potencias humanas. todo eso expresado en un barco que va solamente hacia donde dice escapar. nada menos.

2. con honrosas excepciones

¿qué pasó después? en primer lugar, esa historia se terminó, los personajes comenzaron a girar sobre sí mismos. como esquemas reaccionando a situaciones. es decir, como una comedia de situaciones. ¿qué hubiera sucedido si bojack se hubiera decidido a filmar una serie transgresora? ¿y si se junta con la amiga de todd? finalmente repiten incluso la estructura general. bojack toca fondo de nuevo, hay alguna consecuencia irreversible de nuevo, y alguien le dice a bojack que el único problema es él mismo. la temporada cuatro repite este juego. que, desde luego, tiene momentos extraordinarios como el célebre s03e04 "Fish Out of Water" pero que, en términos generales, intenta reemplazar con fórmula lo que perdió de urgente.

tomemos el caso princess carolyn. un episodio de la primera temporada (s01e07 "say anything") finalizaba con ella cumpliendo años, sola y comprendiendo ciertos absurdos más o menos fatales, en un alto edificio (emulando el final del segundo capítulo de The Great Gatsby). todo lo que allí era hiriente y desoladoramente fresco, fatalmente devino muletilla. la variación de la cuarta temporada (s04e09) pone a princess carolyn en situación similar pero, inexplicablemente, ahora toma decisiones absurdas e infantiles que jamás hubiera tomado, al mismo tiempo que se enfrenta a problemas estereotipados y poco faltó para que la última escena fuera un cartel con la leyenda "pero todo fue un sueño". el esquema es más o menos el mismo (la realización -como dicen los yankees- del absurdo y al mismo tiempo la inevitabilidad de la trampa a la que llamamos "personalidad" o "vida") pero, justamente por eso, ya no funciona (igual).

3. paradoja y límite

una cosa más, que en realidad me lo hizo notar lu. es paradójico pero acaso explicativo el hecho de que los escritores hayan triunfado cuanto más ambiciosos eran (actualizar cierto absurdismo en el espectador a través de la empatía con un millonario famoso, amado, drogadicto y alcohólico que vive de fiesta) y que hayan perdido fuerza cuando apuntaron a objetivos más humildes (por ejemplo: la explicación/justificación del carácter de beatrice que, de todos modos, permanece inconsistente). 

a nivel personal, cada uno sabrá qué está viendo. yo solo encontré emocionante la escena final del último episodio, la breve conversación telefónica. y mención aparte al estupendo trabajo con peanutbutter y diane. después... bueno, creo que basta con preguntarse por qué cada vez todd molesta menos...





[1] al respecto dos comentarios al margen. primero, que mr. peantubutter es el único personaje que fue desarrollando una esfera de interioridad luego del final de la segunda temporada que lo fue constituyendo en un personaje mucho más que divertido o amoroso. los conflictos de peanutbutter y diane, tan sencillos e infinitamente irresolubles, sobre el tramo final de BH han ganado en humanidad todo lo que fueron perdiendo princess carolyn y el mismo bojack mientras se esquematizaban. segundo: si no recuerdo mal todd chávez fue el motivo por el cual pensamos en tipificar al personaje sin ningún tipo de perfil ni función específica cuya función fundamental y única es decir o hacer algo disparatado cuya gracia comienza y termina (si es que la consigue) en ese momento y con ese único gesto.

el más polémico invitado de esa lista es kramer, de seinfield

lunes, 9 de enero de 2017

[feed] [cinematógrafo] [cineclub CC] gran barata en la feria mersa!!! / sobre elle, de verhoeven




elle (paul verhoeven, 2016)

sin fluidez ni sobresaltos, jugando con las palabras lo podríamos llamar un first world thriller efectista y mal contado. se intenta hacer ruido con algunos tópicos pero, finalmente, la propuesta no es mucho menos prudente que la de 50 shades of gray, que tal vez apunte a otro target pero sin duda parte de las mismas premisas ingenuas y moralistas.

la paranoia del cineclub estuvo a la orden del día y a pesar de las fehacientes pruebas en contra, siguen imaginando tramas paralelas. llegados a cierto punto pensé que la protagonista iba a sentar a todos los sospechosos en una mesa y decir "el criminal es uno de nosotros" o que, a la manera de scream (wes craven, 1997), después de marearnos con pistas semi verdaderas, se descubriría que había dos asesinos, en fin. a estos ritmos y frecuencias se maneja un poco todo y el espectador se cansará, o no, según le guste bailarlos.

pero particularmente es una película ordinaria. como señalaba hace quince años un personaje de la obra de teatro Bizarra (Spregelburd, 2003): europa no es otra cosa que una feria mersa. la cuna del humanismo en crisis no hace más que rebotar su senectud y su vieja mala conciencia (ya con alzheimer, que niega su atención a las costas griegas e italianas y a sus suburbios criminalizados...) y ¿qué devuelve ese espejo? una fórmula que despliega una tesis banal, o directamente reaccionaria.





tomemos, por ejemplo, el background de michèle leblanc. todo el elemento de su padre, el trauma, etc. narrativamente, resuelve poco más que un detalle menor (no llamar a la policía por un viejo odio) que de todos modos luego es explicado mejor (no llamar a la policía porque etc.). así pues, esa historia de fondo participa en uno de dos sentidos. o bien es una banalidad atroz (agregar un poco de drama gratuito y espectacular) o bien es una explicación de las tendencias de michèle. o sea: la afirmación de que la exploración de la propia sexualidad entendida como lo que es (juegos de poder), solo puede entenderse en una mujer a partir del trauma (lo mismo que sucedía, para mantener la analogía, con el machito en 50 shades...). es por eso, entonces, que michèle es buena en su trabajo, porque es una perversita traumada en tanto que mujer (lo que reviste sus formas específicas: manipuladora, egoísta, celosa, perra).

de allí, entonces, lo dicho: la banalidad o la regresión recalcitrante.

no llegaríamos a conclusiones muy distintas si revisáramos la historia del hijo, la de los amigos, la del ex esposo, etc. 

la intensa, deliciosa actuación de isabelle huppert (michèle) no debería tapar el bosque: cuando thierry frémaux, el director del festival de cannes, vino a la argentina, trajo su selección de lo mejor de cannes 2016. la entretenida e imbécil captain fantastic (matt ross, 2016), la entretenida y olvidable train to busan (Yeon Sang-ho) y la efectista elle eran parte de esa colección de la gran feria mersa. también estaba una de ken loach: i, daniel blake.

¡seguramente no nos apuraremos a verla!

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miércoles, 14 de septiembre de 2016

[feed] [cinematógrafo] empirismo trascendental / sobre Paprika



Paprika (Satoshi Kon, 2006)


Historia sencilla, verosímil esquivo, animación bella, una historia sobre los sueños, los deseos, los miedos y los traumas. Tímidamente experimental en su estructura, francamente ortodoxa en el planteo cognitivo que se desprende de ella.



El argumento se dispone en diferentes niveles. Pero a partir de los cortes entre escenas se va construyendo una desconfianza respecto del nivel de representación al que se está asistiendo, hasta que inevitablemente los niveles se contaminan. En ese sentido la película va a poner muy incómodo al que quiera ajustarla a algún paradigma genérico tradicional. Paprika evade las características estructurales del Sci-fi, pero le pide prestado el inventario formal y temático. Por otro lado, no es diferente de lo que sucede en clásicos del animé como Evangelion.

Más allá de la historia que se cuenta, Paprika representa algo más, un complejo conceptual condensado en la figura del antagonista. Este "monstruo" activa la pesadilla de la modernidad: la disolución del conjunto de conexiones maquínicas que llamamos "personalidad" o "sujeto" en un puro flujo de conciencia (es decir, en una pluralidad no consciente). La pregunta que se impone es: ¿Realmente qué tan malo sería el destino de los alienados por el Doctor Seijirō Inui? Desde un punto de vista premoderno, o antimoderno, el "malo" de esta película no ofrece a la humanidad otra cosa que el paraíso: la felicidad pura, la ausencia de preocupaciones, la fiesta permanente, el carnaval, la parodia de todos los valores cuturales, el fin e la civilización (o sea, el fin de la represión y la liberación libidinal). Paprika es la heroína paranoica, que detiene el avance de la gran solución-revolución (la esquizofrénica rehabilitación del mundo, el advenimiento del empirismo trascendental que deseaba Deleuze) restituyendo el equilibrio mediante el artilugio más viejo y efectivo de la psicología moderna, en sus dos partes. 



En primer lugar, la dualidad de sexos como eje estructurante de la normalidad. En segundo lugar, el deseo concebido como negatividad, como falta, como un hueco. 



Esa es la conclusión que resuelve los conflictos en Paprika, frente al desconsolado Detective Toshimi Konakawa:

- Light and dark. Reality and dreams. Life and death. Man and?
- Woman?
- Then you add the missing spice.
- Paprika?
- Bingo.

Como si algo faltara para cerrar el tratamiento, esta dualidad complementaria se da en la forma de la niña que crece comiéndose al padre. Paprika psicoanaliza al Doctor Seijirō Inui, lo re-estructura dentro del código simbólico de Edipo, y detiene la amenaza esquizofrénica. El mundo puede volver a sus policías traumados, a la soledad y a los problemas alimenticios. En fin, al capitalismo.